My trip to NY – Episode 2

Como en todo largo viaje, este tampoco está exento de la fase de despedidas en la cual ya estoy inmerso.

Momento agradable por una parte porque recibes el cariño de tus amigos y seres más queridos, pero estresante por otra porque entre el traspaso del trabajo que vas a dejar, los trámites burocráticos pendientes para tu nuevo destino y los eventos de despedida no queda tiempo material para descansar, ni para mi ansiada actividad física de todo vigoréxico!!!

En ese momento estoy. Superé la fase más crítica, recopilar y preparar toda la documentación requerida para la petición del visado. Ahora mismo me dirijo a Madrid en un vuelo con retraso de hora y media porque sólo hay una pista disponible en Madrid.

Mañana tengo la cita en la embajada a primera hora, y ya habré superado el estrés de ver que los cambios de última hora en los documentos que me han tenido que reenviar desde NY ponían en peligro mi solicitud de visado. Todo preparado, a ver cómo va el trámite mañana!!

El resto de temas ya se empiezan a mover, los distintos departamentos que gestionan mi traslado se empiezan a activar y en breve ya tendré cerrado todo aquello que me preguntáis algunos, sorprendidos que todavía lo tenga abierto. Bueno, este es un mundo de cambio e incertidumbre, hay que estar preparado a actuar bajo presión. Y eso me ha tocado estos días…

Seguiremos contando.

Ahora vamos al motivo principal del mensaje. Lo primero agradecer a todos los amigos íntimos de montaña la salida que prepararon para este finde pasado en el Pedraforca.

El Roget siempre es un lujo y en especial se está cómodo para hacer un mix de montaña con momento social, como fue la cena del sábado noche y las largas partidas de “lobos y villanos”.

Un gustazo, lo pasé muy bien.

Pedraforca

Hacer el Pedraforca siguiendo las hordas de turistas por el Coll del Verdet no estaba dentro de mis planes iniciales, pero se trataba precisamente de compartir la ascensión, de disfrutar bromeando mientras subíamos o grimpábamos, haciendo cola cuando tocaba.

La cima estaba a reventar. Toda una experiencia nueva para mí, pues el Pedra lo había hecho con Lorenzo una tarde de Semana Santa totalmente fuera de horario, hasta el punto de llamar a Raúl justo antes de la grimpada para preguntarle si quedaba mucho tramo, pues no queríamos pillar noche en un terreno desconocido y probablemente perdedor. Al final fue bien y disfrutamos de la cima en solitario, llegando al refu de noche, por supuesto, pero contentos por la agradable ascensión.

Como en realidad es una ascensión corta, pese a lo interminable que se hace la tartera de bajada que cada día está más pelada y más difícil de bajar si quieres tirarte corriendo abajo, a las seis de la tarde ya estábamos en el Roget.

Yo tenía unas provisiones importantes de cerveza recuperada del apartamento de Ribes que me iba a caducar antes de medio año, y empecé manos a la obra a consumirla antes de que la fecha de caducidad se nos tirara encima. El vino no faltó tampoco por el acopio de botellas que se hizo entre todos con lo cual, unido a las ganas de pasarlo bien que teníamos, fue una gran velada.

El domingo no madrugamos nada, de hecho el guarda comentó, no sé si en serio o en broma, que se estaba perdiendo el alpinismo pues no se madrugaba para hacer actividad. Bueno, bueno, en otras ocasiones hemos madrugado de lo lindo, pero en este caso era mi despedida!!!

Pues eso, como dormí lo suficiente no hubo un efecto de resaca importante, aunque el cuerpo sí que estaba cascado con lo cual sólo hicimos un pequeño pateo de unas tres horas por la zona de Gòsol.

Y con esto ya nos unimos a la riada de coches que volvían de la Cerdanya a Barcelona, comiéndonos dos horas de coche para llegar a Barcelona. Es lo que hay, vivimos en una gran ciudad con mucha cultura, muchos servicios, y MUUUCHA GENTE!!!

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