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Peru #6 – Cuzco y Machu Pichu

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Después de las celebraciones y despedidas, cogemos un autocar nocturno hacia Lima, que nos deja por la mañana a punto para empalmar con el vuelo a Cuzco.

Lima como siempre con su bruma poco acogedora…y el caos de tráfico. País peculiar…en el trato en persona son supertranquilos pero cuando se ponen al volante se transforman por completo. Parece que se les acabe el mundo si pierden un minuto, con una conducción agresiva peor que la de los taxis de NY.

En el aeropuerto nos sorprendemos al ver que se vende oxígeno envasado, en plan minibotellas de oxígeno para el mal de altura. Oxyshot o un nombre similar. Algunos le han encontrado mejor uso, como la inhalación de chupitos vía oxyshot en Mallorca. Vaya tela!!

Tenemos nuestras dudas sobre su efectividad para el mal de altura pero…si se vende es que alguien lo compra, ¿no?

Volamos a Cuzco con Peruvian Airlines. Se ven aviones antiguos pero más allá de eso no tenemos ninguna percepción de si son seguros o no. Comentario que dejo ahí para desarrollar más adelante, y entenderéis por qué después.

Cuzco - Plaza de Armas

Cuzco – Plaza de Armas y las colinas de alrededor

Cuzco está también en altura, como Huaraz, unos 3400m pero lo curioso es que, sin haber visto mucho en Perú, debe ser la ciudad turística por excelencia de este país.

Y se nota, pues hay más riqueza, los edificios y calles se ven en mejor estado…en general es más bonito.

Pero es que en Huaraz sólo hay turismo montañero y ya se sabe, este colectivo no suelta ni una perra!

El aeropuerto de Cuzco no es muy grande, y supongo que esa debe ser una explicación del retraso que tuvimos en el vuelo por la condensación de tráfico. Nos dijeron que era por mal tiempo pero al llegar hacía bueno, así que ni idea.

Además de estar en altura, la ciudad está en varias colinas con lo cual hay desnivel. Ideal para reventar a cualquiera que no está aclimatado.

¡No era nuestro caso! Dos semanas por la Cordillera Blanca curten a cualquiera 😉

Acabamos la tarde haciendo el guiri, en mercadillos y demás, y nos vamos al día siguiente hacia Aguascalientes. En el camino cogemos un tour guiado que será un poco impresentable para terminar en Ollantaytambo donde se coge un tren hasta Aguascalientes.

Ruinas Pisac

Ruinas Pisac

Tour impresentable porque el guía es más bien un showman o animador, pero no se puede decir que tenga muchos conocimientos históricos. Ya hemos hecho montaña y ahora estamos en modo guiri total, o sea que a disfrutar del momento. Como ejemplo, en el minibus nos dedicamos a presentarnos todos los grupos diciendo de qué país venimos, y el resto saluda y aplaude, ole ole!!

Y eso significa paradas siempre al lado de tenderetes donde nos venden de todo, la más cantona la visita a una joyería en Pisac, que básicamente todo el mundo usa para ir al lavabo.

Todo el mundo tiene contratada una comida en restaurante y el bus los va distribuyendo por los sitios, mientras nosotros nos quedamos a picotear en un parque (ya sabéis, el rollo montañero que mencionaba…pero qué mejor que comer en un prado bajo los árboles).

Bueno, llevados por este personaje vemos las ruinas de Pisac y Ollantaytambo, esta última de forma efímera porque nos hemos retrasado, obviamente.

El tren es un poco show porque no tiene ningún espacio para maletas o mochilas y vamos todos como sardinas. Pero se desplaza siguiendo el curso del río por el fondo del valle, entre paredes, y las vistas son chulas. Bueno, hasta que se hace de noche 😛

Aguascalientes…gran mercado turístico. Nos tenía que esperar el del hotel y obviamente no hay nadie.

Si bien en la parte de montaña en Huaraz la organización fue impecable, en la parte turística de Cuzco/Aguascalientes deja mucho que desear.

Como ya nos ha pasado en la llegada a Cuzco, que al tener retraso no se presentó nadie en el aeropuerto a nuestra llegada, y tuvimos que llamar para que vinieran. De hecho en Cuzco no sabíamos ni en qué hotel estábamos!

Pues en Aguascalientes ya nos fuimos directamente a buscar el hotel, curtidos por la experiencia.

Y el tío de Recepción nos dice que no ha podido venir y se queda tan pancho. “No hay problema” es la frase más usada en este país, diría yo 😛

Luego nos viene el guía a hacer un briefing de la visita a Machupichu al día siguiente. El guía la verdad que nos dejará muy contentos por su buena labor. Esto me sorprendió comparado con el nivel de profesionalidad que habíamos encontrado en esta zona.

La cena es a base de pizza porque vuelvo a tener el estómago tocado, quizás ya saturado de tanto pollo, o más bien del picante que lo acompaña, a discreción de uno. No lo sé…

Y luego ya madrugón. El del hotel nos dice que no hay desayuno hasta no recuerdo qué hora y cuando bajamos por la mañana a las cuatro y pico está la gente desayunando. Surprise, surprise. No lo entiendo pero es así…suerte que hablamos el mismo idioma.

Siguiendo el río se llega a un puente que marca el inicio del sendero a Machupichu. A unos 20min a pie se llega a un puente que está cerrado hasta entorno a las cinco. Si alguien va, eso hay que preguntarlo porque no recuerdo la hora exacta.

La gracia es salir pronto para tener el mínimo de turistas haciendo cola en la entrada, y poder ver la salida del sol arriba. A las cinco y pico empiezan a subir autocares dejando paladas y paladas de turistas.

Cola

Cola para entrar en Machupichu a las 6:26 am

El sendero tiene bastante escalera y sube por terreno selvático así que hay una humedad y un calor tremendos, vamos que llego bien sudado arriba pese a que salimos de noche. Y nos toma como una hora llegar arriba.

Al final, entre ir al baño (pagando), hacer cola y demás entramos justo para ver la salida del sol. Al estar entre montañas en realidad ya hay bastante luz, lo que pasa es que ves el sol salir por el horizonte. Y es bonito…

Todo el mundo se apelotona en la caseta del guarda, famosa porque es el punto donde se hace la foto que sale en todas partes.

Amanecer

Amanecer desde Machupichu – Huaynapichu es el pico a la izquierda

Nosotros directos al Huayna Pichu, el pico que se ve siempre en la misma foto y a veces la gente confunde con el Machu Pichu, que está del otro lado y es mucho más alto.

El Huayna Pichu se ve vertical…y nos han hecho comentarios de que si tienes vértigo no puedes ir, que se van por terrazas expuestas con el barranco debajo, etc.

A algunos del grupo, como les va la emoción, pues piensan que mejor que mejor, pero el resto pensamos que si es un lugar turístico donde sube cualquiera pues poca cosa será.

De todas formas, al mirar el Huayna desde abajo se ve tan tieso que te preguntas por dónde se subirá sin que suponga un riesgo excesivo. Y esto es como siempre, una vez metido se ve diferente. Hay un senderillo que alterna escalones y va caracoleando en los tramos más verticales. Hay algún cable o barandillas en algún momento, pero nada de peligro ni de sensación.

Por supuesto, no tengas vértigo!!

Las vistas desde el Huayna son brutales. El aforo está limitado y antes era en plan “First come, first serve” con lo cual se hacían unos colas terribles en Aguascalientes para coger el primer bus. Este año lo han montado con sistema de reserva. Así suben 400 personas al día en dos tandas de 200, que puedes y debes reservar con antelación.

Vistas Huaynapichu

Machupichu (las ruinas y el pico) visto desde el Huaynapichu

izquierda abajo – la pista para los autocares

izquierda arriba – el camino del Inca que lleva a Cusco

En la cima hay poco espacio y nos apelotonamos todos, para apreciar las vistas de las ruinas y todas las montañas y selva de alrededor. Creo que era un 2800m o sea que tampoco va a descolocar a nadie por la altitud.

Eso sí, la bajada sí que tiene un poco de chicha porque hay un tramo de escaleras totalmente aéreas. A la izquierda un muro donde todo el mundo se agarra cual si les fuera la vida, y es que es así, porque a la derecha hay un vacío, vacío de verdad!!

Nosotros íbamos más sueltos pero igualmente bien apalancados en el muro. Cuidadín..cuidadín.

Escaleras

El tramo más chungo de bajada – no resbales que estás muerto!

Debe dar un rollo de la ostia a alguien no acostumbrado a la timba.

Además los escalones son muy pequeños y hay que ir con cuidado cómo se ponen los pies.

Bueno, hecho esto ya la visita a Machupichu, que es francamente interesante.

Machupichu

Típica foto (hay cola para hacerla!) – Machupichu y Huaynapichu al fondo

Lo más impresionante para mí es el trabajo de la piedra. Granito superresistente que ha sido pulido por el trabajo de unos 5000 tíos para una ciudad que daba cabida a unas 800 personas.

Aquí sí se nota la paciencia inca. Las piedras están trabajadas hasta encajar en cualquier tipo de forma, desde curvas a ángulos. Todas las piedras han sido encajadas unas con otras a base de pulirlas al milímetro para adaptarlas unas a otras.

Es increíble! En Cuzco también se puede ver algún muro de este tipo.

Muro

Detalle muro estilo inca, en este caso con piedras bastante regulares

Y la segunda parte que impresiona también son las terrazas: algunas son para cultivos, otras hacen de contrafuerte para mantener toda la estructura y otras son puramente ornamentales.

Finalizada la visita nos volvemos para Cuzco deshaciendo el camino: tren y luego minibus.

Más compras y regateos…me doy cuenta que el grupo es muuuuy consumista. Primer viaje con ellos y ahora ya lo sé. Pero aunque refunfuño un poco en algún momento sigo con ellos en vez de irme por mi cuenta a ver otras cosas.

Bueno, a tener en cuenta para la próxima.

Y luego la sorpresa final. Volvemos con Peruvian Airlines a Lima, en un vuelo de una hora, y resulta que justo el día que hemos vuelto a Cuzco el gobierno ha decidido suspender toda su actividad.

Me temo que era por un tema de seguridad, así que no sé qué es mejor.

Después de pasarnos unas cuantas horas en el aeropuerto desde las seis de la mañana junto con el resto de turistas que se quedan tirados vemos que no nos queda otra opción que volver en bus.

No parece tan mala solución…hasta que nos dicen que si el avión tarda 1h en ir a Lima, el bus tarda 22h. Sí, 22h!!!

Pues ala, más compras en Cuzco hasta nuestra salida. Salimos a las seis de la tarde para llegar a Lima hacia las tres. Unas horas más de espera en el aeropuerto y coger el vuelo a Madrid, otra espera más y coger el vuelo a Barcelona.

Serán en total dos días y medio de viaje, saliendo el sábado por la tarde y llegando el lunes por la noche.

Tengo el culo dolorido y todo de tanto estar sentado!!!

Y con esto termina el viajecito.

El balance es bueno, estoy contento, aunque lo pasé un poco mal al principio con el tema del mal de altura. Creo que es más la frustración que otra cosa.

Pues en el campo base tenía algo de dolor de cabeza pero era soportable, y mientras no hiciera movimientos muy acelerados tampoco tenía ningún síntoma más.

Habrá que volver. Recomendable en junio…

Peru #5 Pisco – de nuevo montaña

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De vuelta de Chavín, en esas tres horas de traqueteo en el bus jugando con la ley de la gravedad, que parecía más un velero escorando que un bus de línea, pues tuve tiempo de pensar.

Y pensé que tenía todavía sentimientos de frustración por el hecho de haber tenido que renunciar a la montaña. De hecho estábamos hablando de hacer un trekking a un lago cerca de Pisco. Y entonces me pasó por la cabeza que el Ishinca lo pudimos sacar porque estábamos frescos y subimos gracias a nuestra voluntad, más capacidad de sufrimiento también.

Pensé que ya estábamos frescos de nuevo, todos nuestros males ya habían desaparecido y quizás con otro golpe de voluntad podíamos sacar otra cima. Me lo guardé hasta la hora de cenar con los compis y en cuanto lo saqué tuvo un efecto devastador. El trekking del lago se fue a la mierda rápido! Si es que somos todos iguales 😛

Entonces vino la parte logística. Tenemos que alabar el trato de Dina, de la agencia Nuestra Montaña, pues nos dio soporte en todo momento. Primero haciéndonos un abono , con un pequeño ajuste, de lo que habíamos pagado por el Alpamayo. Segundo, por darnos consejo en lo que queríamos hacer en adelante pese a que pretendíamos ir por libre.

Inicialmente pensamos en el Vallunaraju. Está cerca, con refu, y lo podíamos hacer solos. Pero resultó que el refu estaba en reformas con lo cual lo tuvimos que descartar. De ahí ya nos pasamos al Pisco (5.760m) donde necesitábamos cierta logística por ejemplo mulas y arrieros. Y lo que nos llevó a decidirnos por coger un guía fue que en la ascensión desde el refugio se hacen 2-3h de morrena hasta llegar al glaciar, pero ese tramo se hace de noche y es muy perdedor. Lo confirmaremos al hacerlo. Se baja por una pendiente donde no te meterías nunca de noche solo sin ver dónde vas. Y hay tramos que vas entre bloques pero no están prácticamente marcados.

Dina nos hace un buen precio proponiéndonos ir con un solo guía, dada la escasa dificultad técnica del pico, y nos ayuda a contratar el transporte. Allí tendremos que contratar las mulas y el arriero.

Nota de interés. En un momento pensé “quién me pone la pierna encima??” porque la noche anterior a la subida al refu me sentó mal la comida de menú que nos habíamos metido. Diarrea toda la noche..dios!!!

Pasé una noche bastante mala y al día siguiente la subida al refu fue penosa. Agradezco desde aquí la paciencia de David, que se mantuvo a mi ritmo todo el camino.

Por la tarde, además de los pertinentes fortasecs que ya había empezado a tomarme la noche anterior, seguí los consejos locales y me tomé una infusión con orégano. Ya lo había oído alguna vez, y la verdad, mano de santo!! pude cenar lo suficiente para estar bien de pila al día siguiente. Y el día siguiente ninguna molestia en el aparato digestivo, nada. Genial!!

El resto ya es coser y cantar. Salimos a la una y media de la madrugada Montse, Isra y yo (Nuria no estaba bien…) con David, atravesamos casi tres horas de morrena y hacíamos cima a las ocho de la mañana. Seis horas y media de ascensión sintiéndome por fin perfectamente aclimatado. El Pisco (5.760m) te regala unas vistas de impresión: Huandoy, Alpamayo, Artesonraju, Chacraraju, Chopicalqui, Huscaran.

Vale la pena esta cima!!

Cima Pisco

Alpamayo a la izquierda y Artesonraju a la derecha

Panoramica Pisco

Panorámica de cima: Huandoy, Alpamayo, Artesonraju, Chacraraju

La bajada la hicimos con mucho relax, de cháchara y demás, bien contentos y con la espinita eliminada. La morrena es interminable!!

Bajando la morrena

De vuelta en Huaraz, tocaba pollo. Dieta especial peruana, he comido pollo como nunca en mi vida. Pero la verdad que lo hacen bueno con ganas. Está hecho a la brasa acompañado de patatas fritas y ensalada. Y los pollos deben ser bastante más sanos que lo que comemos en BCN porque están muy sabrosos.

Bueno, ese día fue el día de reencuentro: nos encontramos con Rafa y Oriol que volvían triunfadores del Alpamayo, aunque hay que decir que sufrieron lo suyo, y también vimos a Anna, Xavi y Nuria de Madrid en una de sus transiciones de un pico a otro. Ya sólo les quedaba el Huascarán!!

De aquí ya nos vamos a Cuzco a hacer el turista y unirnos a las masas que visitan Machu Pichu.

Peru #3 Quebrada Ishinca

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Empezamos con la montaña de verdad.

Hacemos un largo camino en minivan por una pista que nos deja en Cochapampa donde ya están los arrieros con las mulas esperando. Para el que vaya por libre se pueden contratar ahí.

Cochapampa

Y de ahí ya nos adentramos en la quebrada (valle para nosotros), como señoritos…con nuestra mochilita mínima para llevar el agua y el picnic, y los burros cargando con todo.

Aunque hay refugio, las agencias suelen llevar su propia infraestructura porque los precios son muy caros (30 a 35$ la media pensión). Así que tendremos tienda, cocineros, carpa, etc…

Creo que fueron unas 4h de marcha y llegamos al Campo Base de Ishinca a 4400m.

Quebrada Ishinca

Normalmente se hace primero el Urus (5.420m), que es más corto, pero como es más tieso los guías deciden que es mejor atacar el Ishinca (5.534m) primero. Son pendientes más suaves pero tiene la contrapartida de que es más largo. Creo que esto no nos beneficiará a ninguno como contaré ahora, aunque en tema de mal de altura no hay certeza en nada.

Salimos a las dos y pico de la mañana, todos con muchas ganas. El guía Octavio nos marca un ritmo que nos parece lento…pero parece necesario.

 Creo que como grupo numeroso, nuestro ritmo es bastante lento pues ya es de día cuando nos ponemos los crampones. De momento hemos seguido juntos pero a partir de aquí cada cordada va a su ritmo y nos dispersaremos.

Pisando nieve

La subida se hace dura, se nota la falta de aire y hay que ir parando. Pero como tenemos muchas ganas subimos más “por cojones” que otra cosa…de cabeza más que de piernas o pulmones. Probablemente eso lo paguemos después.

Llegaremos supertarde a cima, pero llegamos!! Núria P. y yo, con el guía Ñosi, somos los últimos y los otros ya han bajado un trecho por la otra cara.

El día se tapa, lo cual nos quita bastantes vistas pero nos ayuda por otra parte porque si recuerdo bien llegamos a cima como a las once de la mañana. Si el sol llega a apretar directo, nos fundimos!!

De aquí se hace un corto rapel de un bloque de nieve dura en la cima para saltar a la otra cara, pues una grieta impide pasar. En la bajada me coge una pájara que nunca había vivido y que me deja muy descolocado.

Se me va la cabeza, se me va en pensamientos como si me fuera a un mundo paralelo y no tuviera control de lo que pienso. Acojone…

Sólo puedo mirar al suelo concentrando la mente, si levanto la vista se me va la cabeza. Pongo a Nuria delante y nos pasamos toda la bajada a paso de tortuga, y yo forzándome a mantener mi mente concentrada en que el nudo de mi cuerda no toque el suelo, paso a paso. Duro, duro. Así llegamos al final del glaciar, donde nos esperan el resto también afectados por mareos, dolor de cabeza, etc. Oriol y Anna creo que son los más enteros.

Al llegar al grupo me entra llorera, incontrolable, por lo mal que lo estoy pasando y la alegría de encontrarme con los demás. Aunque me he sentido cuidado por Ñosi en todo momento…

Lo malo, que nos quedan unas cuantas horas de camino todavía y al borde de barrancos. Hay riesgo. A Núria P. le entran náuseas e intenta vomitar…somos un bonito circo!!  😛

En la bajada ponemos a los guías Octavio y Oscar delante y detrás mío para controlarme…un poco acojonado por si doy un traspie en zona de riesgo. Sigo con la cabeza igual, esta vez concentrado en los pies de Octavio, al cual sigo paso a paso. El se va girando a cada paso para controlar lo que hago.

Vamos haciendo paradas para descansar. Y a este ritmo infernal llegamos al Campo Base a las seis de la tarde. 16h de actividad! Los grupos de alarmistas de rigor ya estaban preocupados y especulando si tenía un edema cerebral y burradas así…

Pero lo que tengo es un sueño bestial. Comemos una sopita caliente estupenda y a dormir!!! día siguiente descanso para todos, claro!

Después del día de descanso toca Urus. Xavi S. se nos ha unido, lleno de energía, y trae consigo a Nuria de Madrid que ha cambiado sus planes de trekking por alguna cima. Suena el despertador a la una y pico y me siento incapaz de subir. Nuria P. también se queda. El resto saldrán y lo harán sin problemas. No hay nada que puedas hacer al respecto del mal de altura, lo cual te hace lidiar con el sentimiento de frustración, que además no es algo que puedas olvidar pues se intensifica con la alegría que expresan los demás por haber hecho cima. Además, no me quité el dolor de cabeza en todos los días.

El mismo día que subían al Urus Nuria P. y yo subimos un tramo del camino por la mañana. Me quedé a 4800m a pegarme una siesta ahí mismo. Y Nuria P. siguió hasta 5000m.

Las vistas son guapas pues tenemos todas las cimas de la Quebrada.

De izq a der: Tocllaraju (6034m), Ishinca (5534m), Ranrapalca (6162m)

Pano Quebrada Ishinca

Día siguiente, el grupo sube al Campo Morrena para atacar el Tocllaraju. Nuria P. y yo ya lo hemos descartado, así que lo que hacemos es acompañarlos hasta 5000m. Subo bien a un ritmo megalento, pero soy capaz de aguantar un ritmo! vuelvo contento al Campo Base, con la idea de atacar el Urus (5420m) al día siguiente.

Tocllaraju

Subiendo al Campo Morrena del Tocllaraju

Y para asegurar cima, una buena preparación…

Palomitas

La noche siguiente salimos a las 2h30 am con nuestro simpático y paciente guía Ñosi, Nuria P. y yo. Y la verdad que no pude subir.

Pese a haberme encontrado mínimamente bien el día anterior, no tiraba. Otra vez sin aire, parando cada pocos pasos, un desastre. Al cabo de un par de horas decidí darme la vuelta para que Nuria P. pudiera hacer cima en un tiempo aceptable, ya que yo estaba claro que no podía. Jodido y derrotado por mí mismo. A las 6am ya estaba calentito en mi saco de nuevo.

Después de esto ya sólo queda el retorno. El grupo del Tocllaraju volvió y nos volvimos al día siguiente para Huaraz. El dolor de cabeza se fue y empecé a encontrarme estupéndamente de nuevo. Qué alivio para el ánimo.

No está muy claro como afecta el mal de altura. Yo tenía claro que mi invierno vago en NY a 0 m de altitud no ayudaba nada, y en los tres meses siguientes una vez en España, pese a haber hecho cuatro tres miles y un cuatro mil, pues no había recuperado mi forma normal. No había sentido nunca nada por la altura en cuatro miles de los Alpes, y era todo muy nuevo. Se dice que el mal de altura no se sabe cómo te puede pillar, gente super en forma que cae y viceversa. El caso es que no pude hacer más. Y me quedó algo de frustración por eso, pues te sientes impotente. Así como en Europa controlas y sabes superar todos los factores que te pueden afectar: hambre, cansancio, sed, frío, sueño…el estar sin aire y cómo afecta a la cabeza te supera.

Pues nada, vuelta a Huaraz.

Aquí ya se definen los siguientes objetivos:

  • Nuria P. y yo a hacer el guiri. Montse, con los labios destrozados por el frío y el sol llegando a tener fiebre, también tiene que renunciar a más montaña. Israel se quedará con ella.
  • Rafa y Oriol se van a nuestro objetivo inicial: el Alpamayo
  • Anna, Xavi S. y Nuria de M. extienden y se van a hacer Pisco, Chopicalqui y Huascarán

Peru #1 – Lima a Huaraz

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Salimos el 31 de julio desde el Aeropuerto del Prat. Estamos Montse, Israel, Rafa, Nuria P. y yo.

Junto con Noche Buena, debe ser el peor día del año para salir a volar. Y se confirma…después de plastificar los macutos para asegurar que ni nos meten ni nos sacan nada, nos acercamos a ventanilla para descubrir que TACHAN! nuestro vuelo BCN-MAD tiene retraso. Tal retraso que vamos a perder el avión a Lima y la siguiente opción es volar tres días después. Momentos de histeria, sólo empezar… 😛

Después de utlizar todas nuestras artimañas, Rafa incluso le tira los trastos a la azafata de tierra, conseguimos que nos coloquen en un avión que sale ya y tiene plazas porque un grupo de 15 no se ha presentado. Toca esperar al cierre del check-in para que los 15 esos se queden tirados y podamos ir nosotros. Más estrés…y al final sí!!!! nos vamos 🙂

Llegamos a Madrid y el vuelo de Lima está con una hora de retraso estimada. Nos tomamos algo tranquilamente y en un momento alguien mira el panel y uauuu “last call”…a correr!!! la azafata no nos quería dejar subir. Resulta que en Madrid no llaman así que estábamos en un bar cercano tan felices y nuestro avión que se iba 😛

Estaría muy estresada, nos amenaza que están buscando ya nuestras maletas para sacarlas y que si ya están fuera no subimos. Más estrés, porque si no subimos directamente nos toca comprar otro billete, pensamos…y por suerte sí, no las han encontrado!! uf! luego resultará que hay gente que llega aún más tarde. No sé qué le pasaba a esa azafata pero tampoco voy a hacer las típicas especulaciones sobre su vida sexual, etc… jeje.

Vuelo normal de unas doce horas , pero llegamos con retraso a Lima. Tenemos el bus que sale directo para Huaraz a las diez y media y son las nueve y pico y todavía atascados en el control de aduanas. Obviamente nos ponemos en la cola más lenta…faltaría más!!! luego corriendo por el aeropuerto a pillar las maletas, que por desgracia salen todavía más tarde que nosotros. Nos espera un chófer de la agencia que nos lleva a la parada de bus siguiente, a ver si lo pillamos, pero se nos escapa por cinco minutos. Lima es bastante impresionante…parece una ciudad sin ley.

Han sido justo las fiestas Patrias y están todos los buses nocturnos a tope. Así que nos toca dormir en Lima. Nos llevan a un hotel en el barrio de Miraflores, el de los turistas.

Al día siguiente, nos toca correr de nuevo pues cuando pensamos que íbamos a coger un bus a las doce, nos llama Sergio (de la agencia Nuestra Montaña) para decirnos que pillamos un bus en 20min y que ya tiene los boletos. Aaaaarg! Algunos todavía están durmiendo!! ni nos da tiempo de sentir el jetlag…

Finalmente viajamos a Huaraz en 8h de bus, pasando por un altiplano impresionante a unos 4100m donde ya se nota la falta de aire, y vemos al fondo los primeros picos nevados.

Altiplano

Altiplano a 4100m con primeros picos nevados al fondo.


Se acabaron las prisas y sobresaltos, ahora toca MONTAÑA! 🙂

Respecto a Lima, parece muy poco acogedora. Cielo siempre cubierto por una neblina del océano, paisajes desérticos de arena por doquier. Sólo hay algo de verde en las desembocaduras de los ríos que bajan de los Andes, donde han aprovechado para irrigar los campos. El resto es seco y árido en todo el tramo de costa que haremos.

Lima

Paisaje típico de Lima, cielo cubierto en zona verde de un río.