Vall d’Airoto i Vall de Gerber

El fin de semana del 11 al 15 de junio hemos estado en dos zonas: Airoto y Gerber.

Primero estuvimos Sebas, Agnès y yo en el valle de Airoto, en un bonito refugio de la UEC que restauraron en 2009.

El paraje inolvidable. Se puede subir desde Isil (unas 3h) o acortar a través de una pista no apta para turismos antes de llegar a Alos de Isil (2h a pie más el tramo de pista).

Al llegar nos quedamos impresionados por el ruido que venía de un grupillo de seis que habían venido a pasar los tres días comiendo y bebiendo. Ningún objetivo de montaña. Estuvieron de cachondeo hasta las tres y media de la mañana y el último cayó borracho encima mío porque ya estábamos un poco apretados en el espacio para dormir y el tipo no atinaba mucho. Me tocó irme al suelo con la esterilla, y poco después Sebas y Agnès se tuvieron que ir a vivaquear fuera del escándalo que hacía con sus ronquidos de borracho.

Bueno, todo queda en una anécdota. Aunque no tuvieran ninguna cultura de montaña y fueran muy escandalosos eran buena gente. Nos ofrecieron de su comida y su bebida. Habían tardado tres horas y media en llegar al refu desde la pista, cargados con más de veintipico latas de cerveza, whisky, vino, patatas enteras, carne…bueno de todo!!!

El domingo salimos como a las diez de la mañana hacia el Marimanya. Hicimos el Tuc de Marimanya Oriental gozando de las vistas. Por fin pude subir por una pala tiesa a un ritmo normal aunque eso sí, controlando la respiración 😉

Tuc de Marimanya

Vistas al Tuc de Marimanya desde el Oriental

Los paisajes son embelesadores, con mucho verde y muchos lagos alrededor.

Volvimos por otro collado al refugio, que no tiene pérdida pues el techo está hecho de un material naranja que se ve a la legua!

Vuelta al refu Airoto

De vuelta al refugio de Airoto. Se ve el naranja del techo (haz click par ver tamaño original)

Esa noche fue más tranquila pues las existencias de alcohol se habían reducido considerablemente. Un poco de descanso!!

El día siguiente simplemente bajamos. El otro grupillo había dejado un coche al inicio de la pista abajo del todo, así que bajamos a uno de ellos con nosotros. En montaña hay un deber de civismo que luego la gente a menudo no aplica en la ciudad…es lo que hay 🙁

Nos dio tiempo a llegar a Vielha para que Sebas cogiera el bus de la una y media, y después de comer un buen menú bien potente…cogimos los trastos y de nuevo para el Port de la Bonaigua. Esta vez a subir por la vall de Gerber. Al refugio Mataró también de la UEC.

Lo malo que nos llovió desde el mediodía y daba una pereza que no veas, porque son tres horas de subida. Salimos tarde, con la calma, lo suficientemente tarde como para llegar poco antes de anochecer. La mochila pesaba, y el ambiente húmedo tampoco ayudaba!!

Agnes

Agnès preparada para salir bajo la lluvia

Nos encontramos a una pareja de americanos que hacían travessa, totalmente a otro ritmo. Flipamos con las mochilacas que llevaban!!

Refugi Mataró

Llegando al refugi Mataró

El día siguiente un objetivo sencillo que el plan era más de dormir en altura varios días que hacer objetivos a piñón. Así que nos subimos al Pic d’Amitges. Tampoco madrugamos porque estaba cerca, así que salíamos hacia las 10h, nuestro horario de relax 😛

Atrapamos en el collado a la pareja de americanos que estaban descansando, luego subimos hacia el collado de Amitges y flanqueamos hasta la cima. Un paseo, la verdad, pero vistas guapas como no!! en 4h incluyendo paradas subimos y bajamos. Y es que sólo eran 500m de desnivel pues el refu está a más de 2400m 😉

Vall Gerber desde Amitges

Vall de Gerber vista desde el Pic d’Amitges

Vall Amitges desde el Pic

Vall d’Amitges desde el Pic d’Amitges

Lo bueno, que nos dio tiempo a volver al refu antes de que se liara la tarde. Y de pegarme un bañito en el lago, de esos de entrar y salir gritando casi volando sobre el agua, pues se alimentan del agua helada de los neveros que van fundiendo. Pero que bien sienta 😛

Olvidé, en estos días me acabé un libro que llevaba tiempo en mi mesita de noche pues lo pillo siempre muy tarde, cuando ya estoy somnoliento. Camp 4, de Steve Roper. Lo compré en Yosemite y adivinad de qué va…pues sí, de la escalada en Yosemite. Desde los inicios hasta la época dorada cuando abrieron todos los viotes. Que al final lo hicieron todo entre cuatro pelagatos!

Las tardes de tormenta es lo que tienen 🙂

Y nada, al día siguiente bajada al coche para parar en Vielha a por la birra, y un superbocata en Casa Luis. Hay una variedad brutal y obviamente en estos casos se opta por lo más grasiento jeje.

Lo he pasado genial con mis compis, con los cuales no he podido compartir gran cosa en estos seis meses en NY. No sabéis qué lujo es tener los Pirineos aquí al lado!!

Salud y montaña!

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