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abril 2014

Semana Santa en Vignemale

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Estos días de Semana Santa nos hemos juntado siete: Sebas, Montse, Nuria, Aleix, Sergi, Messi y yo.

Objetivo era hacer el Vignemale con esquís.

Salimos jueves tranquilamente, sin tráfico, para dormir en unos apartamentos en Luz Saint Sauveur. Bonito pueblo, con pistas de esquí que no se veían. Menos mal, porque de nieve poca en el fondo del valle.

El viernes nos dirigimos a Pont d’Espagne, para subir hasta el refugio de Oulettes de Gaube. Día de sol y calor intenso!

Los primeros 300m de desnivel hasta el Lac de Gaube con los esquís a la espalda. A un tercio del flanqueo del lago ya pudimos calzar esquís, aunque no encontramos nieve continua hasta superar el primer barranco pasado el lago.

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Flanqueo al Lac de Gaube

En el refugio ya no estaba el guarda Jean Tomas. Supongo que es definitivo y ha sido una pérdida notable para lo chulo que es ese refu. La orientación al cliente de los nuevos era más que nula. La verdad, si voy a esa zona buscaré otras alternativas. Sólo decir que la primera noche tuvimos arroz de segundo y arroz con leche de postre. Y la segunda noche? arroz! bueno, eso unido a la poca simpatía de la pareja que gestionaba el refu. A Sergi le enchufaron pan bimbo caducado desde noviembre 2013 por 6€ y cuando reclamó pues “es lo que hay”.

Que si no te gusta el contacto con la gente, hazte ermitaño, pero no guarda de un refugio!!

Bueno, a lo positivo. Salimos a las 7h con intención de Vignemale. Hicimos una primera cagada porque nos metimos por la pala que no tocaba para subir al primer collado, la Hourquette d’Ossue. Total que era tan empinada y estaba tan dura la nieve que nos pusimos crampones, con la pérdida de tiempo que supone.

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Mis compis con el Petit Vignemale detrás

Llegamos al flanqueo chungo para entrar en el Glaciar d’Ossoue como una hora más tarde de lo normal. Así que viendo el ritmo tan malo que llevábamos, sumado a una previsión que anunciaba mal tiempo por la tarde, decisión de dar la vuelta y atacar el Petit Vignemale (3.032m). Yo haciendo morritos, pero era lo que había que hacer.

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En el flanqueo, con Monte Perdido y Brecha de Rolando al fondo. Espectacular!

Remontada de nuevo hacia el collado. Tuve que hacer parada estratégica porque la llaga del talón estaba en carne viva. Después de unas curas + compeed, ¡¡para arriba!!

En el tramo final pusimos crampones. Y luego no sé qué me pasó, algún tipo de bajón…llegué a cima del Petit Vignemale (3032m) pero con paradas. No creo que fuera comida, quizás que subí haciendo el burro esprintando a tramos. El caso es que no disfruté la cima todo lo que podía haber disfrutado 🙁

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Llegando a cima con Montse, que me pasó unas gominolas en plan chute de glucosa 😉

Lo que sí disfruté fue la bajada una vez los esquís calzados 😀

La nieve todavía estaba en condiciones, y los 1000m de desnivel pasaron rápido. Qué rápido se baja…siempre sabe a poco.

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Descenso del Petit Vignemale

El día al final se aguantó más de lo que esperábamos, y no fue hasta la noche que vino la tormenta. Nos encontramos con un grupillo de nueve, entre los cuales Dani, un buen conocido de alguna aventurilla. Tenían en coche en Panticosa (a tomar por s…) y tras proceso “democrático” decidieron bajar también a Pont d’Espagne y pillar taxi de vuelta.

Bajada clásica en la niebla, lloviendo un poco, pero satisfechos el fin de semana. Nos paramos en el primer restaurante que encontramos bajando y después de eso a tragar millas para Barcelona.

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Bajada a Pont d’Espagne con el otro grupo de 9

Como mola, tengo que salir más!!