Canigó en buena compañía

El fin de semana del 1 y 2 de julio estuve con mis compis de montaña de siempre en un pueblecito del sur de Francia visitando a Sebas, con quien he hecho más de una salida interesante de alpinismo y escalada en el pasado. Natalia también estaba, conociendo más al grupo…

Sebas se pasó a la vida menos estresante de un pueblecito en zona rural donde lleva una vida tranquila y disfruta de las pequeñas cosas más allá del trabajo en remoto: salir a correr por montaña, cuidar de su huerto, hacer mermeladas, comer ingredientes naturales, etc…una vida diferente que para mí que soy hiperactivo puede ser atrayente en algunos aspectos pero que en otros tengo claro que no encajaría.

El sábado salimos a correr un poquito Sebas, Audrey, Natalia y yo por las colinas de alrededor hasta el dolmen, y después de una copiosa comida y cenas recordando viejos tiempos y compartiendo nuevas batallas, nos fuimos a dormir a una hora decente.

Porque el domingo había que madrugar. Para subir juntos al Canigó.

La subida al Canigó por el refugio de Cortalets es muy accesible, en la parte de pateo. Pero la pista para llegar al refugio es un auténtico coñazo, unos 25kms. Tardamos más de una hora, creo. Y eso que mi coche es un poco más alto de lo normal…

Una vez arriba sorprende la cantidad de gente que ha subido por allí en coches de todo tipo.

La ascensión es sencilla, caminar y nada más, aunque en la parte final es más aérea. Si vas con alguien que no está acostumbrado por montaña y tiene algo de vértigo quizás sufra un poco allí, aunque no hay ningún riesgo real.

Ascensión Canigó

 

Canigó

Vista a la cima

Vista a la cima del Canigó

Vista  a la cima desde la carena

Fuimos a distintos ritmos pero reagrupándonos cada cierto tiempo. Comida frugal en la cima bien concurrida, y para abajo.

Pude ver un tramo de la cresta de Gasamir que hicimos años atrás con Sebas y Alex. Viejos recuerdos!!

Cima Canigó

 

Y la vuelta más de lo mismo, un refresco en el refugio y otra vez a comerse los 25km de bajada.

Bueno, es de aquellas cimas que hay que hacer una vez en la vida al menos, y ya he subido por las dos vertientes así que no necesito volver 😛

Como mucho algún día con esquís jeje…

Aquí va el track de la excursioncita.

 

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